El 5 de octubre de 1969, cinco comediantes britanicos y un caricaturista estadounidense dieron a conocer un programa televisivo de media hora en el que desfilaban pericos muertos, leñadores trasvestis, hombres con formas de caminar tontas y organistas desnudos, entre otras bizarras maravillas. Desde entonces, se pueden considerar cinco momentos claves de ruptura que han alterado para siempre la manera en que vemos el mundo: el descubrimiento de America, la imprenta de Guttemberg, la teoría evolutiva de Darwin, el psicoanalisis de Freud y la primera transmisión de Monty Python´s Flying Circus.
Okay, seguramente piensan que esto último fue una mamada. Y no los culpo. Pero lo que si les puedo asegurar es que por lo menos mi mundo no ha vuelto a ser el mismo desde que entré en contacto por primera vez con el material de estos sujetos. Lo recuerdo casí como si hubiera sido ayer. Estaba frente a la tele en la sala de mi casa embarcado en un zapping sin ton ni son, cuando de pronto me detuve frente a la imagen de un edificio de contabilidad del que sus empleados se habian apoderado y convertido en un barco pirata. Esto era La Compañía de Carmesí Permanente, cortometraje que antecedía al inicio de El Sentido de la Vida (The Meaning Of Life), uno de los cuatro largometrajes escritos y protagonizados por el grupo. A partir de ese instante, me convertí en un adicto a Python de la misma manera en que algunas personas se vuelven adictas al cigarro, los chocolates o la heroina.
Tal vez muchos de ustedes no lo saben todavía, pero el legado de Python se encuentra en muchos de los programas cómicos que disfrutamos actualmente. Cuando vemos a miembros del elenco de Saturday Night Live desempeñando diferentes papeles, estamos viendo a Monty Python. Cuando nos reimos del humor crudo, ofensivo y sin concesiones de South Park o Los Simpson, nos estamos riendo también de Python, puesto que ellos fueron de los primeros en desafiar las barreras de lo que era considerado aceptable en la televisión.
Este blog ha sido creado con el proposito de divulgar todo lo relacionado con el genio (y por supuesto, la locura) de John Cleese, Graham Chapman, Michael Palin, Terry Jones, Eric Idle y Terry Gilliam. Si yo soy un enfermo terminal y Monty Python es cancer, entonces es mi deseo que todos los que lean este blog también contraigan cancer. De modo que los invito a formar parte de mi enfermedad. Y para comenzar, escuchemos los testimonios de algunos famosos cuyas vidas y estilos de comedia se han visto marcados por Python.
miércoles, 25 de febrero de 2009
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